
En esta edición de un encuentro que año tras año se consolida, el debate entre prensa escrita y prensa digital surgió "desde el primer minuto", apelando a términos futbolísticos. El director de ABC, José Antonio Zarzalejos, ponente de honor de la inauguración del Congreso y Arsenio Escolar, máximo impulsor del diario gratuito 20Minutos se enzarzaron en una diatriba en tiempos distintos, haciendo mención a la credibilidad, la "webización del papel", la fusión de redacciones, la responsabilidad como informadores, la "inmigración digital" o la desprofesionalización del periodismo. Ambas posiciones respondieron a una idiosincrasia personal que abogan por posturas diametralmente opuestas. La visión de Zarzalejos, más lejana a la integración entre formatos se alejaba de las tendencias dominantes pero se acercaba a la realidad de los medios, a la necesidad de información veraz, interpretativa, carente de rumores y participativa pero desde criterios depurados. Escolar, sin embargo pretendía convertir al ciudadano en parte activa del periodismo sin una apelación clara al control de dichos contenidos en medios muy accesibles al conjunto de la sociedad.
Posteriormente, las ponencias se sucedieron; los polifacéticos Enrique Meneses y Carlos Carnicero nos proporcionaron una visión desde el exterior de la evolución tecnológica en la segunda mitad del siglo XX, en lugares como Cuba, Oriente Próximo o EE.UU., siempre bajo la premisa de que "no necesariamente tenemos mejor información por tener mejores medios", tal y como dijo Meneses y de la necesidad de profundizar y de proporcionar reflexividad en las cuestiones tratadas por los medios en cualquier ámbito y soporte.


El fotoperiodismo con profesionales de prestigio como Samantha Appleton, la prensa local con el caso paradigmático y brillante de El Adelantado de Segovia, el diseño, las revistas en Internet y la incorporación de la red global a la pantalla pequeña (teléfonos móviles, especialmente) aportaron una perspectiva nueva a lo digital con una profundización más alejada del conocimiento de los profanos -como es mi caso-, pero para el disfrute de los especialistas.
La solución, como resaltó González-Urbaneja en la clausura sería SIMPLIFICAR + CLARIFICAR + UNIFICAR los criterios; el periodismo sin ciudadanos no es nada, pero el periodismo no es sólo "ciudadanos". La credibilidad está en juego y lo digital debe responder positivamente a ello.
Como puede apreciarse, serían decenas las páginas que podrían relatarse de este Congreso, interesante en forma y contenido, ambicioso, promotor de nuevas visiones, de debate y de conocimiento; en resumen, una buena oportunidad para los profesionales del periodismo y para los que todavía estamos en proyecto.
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